Luis Pedraza

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El arma de la venganza. Tal día como hoy hace…

… 64 años, en el ocaso de la Segunda Guerra Mundial, Alemania lanza sobre Londres la primera bomba V-2. Se trataba de la segunda de un grupo de tres armas creadas por los ingenieros nazis en un intento de lograr una ventaja tecnológicamente mortal sobre los aliados: la bomba voladora V-1 (vídeo en inglés), el cohete V-2 y el cañón V-3 (vídeo en alemán).

En los tres casos la ‘V’ no tiene nada que ver con la famosa serie de televisión, por mucho que existan ciertos paralelismos entre la invasión alienígena y el jaleo que organizaron los nazis a mediados del siglo pasado. No, aquí ‘V’ quiere decir Vergeltungswaffe: «arma de la venganza» o «arma de la represalia». O dicho con otras palabras: «os vamos a dar pero bien».

Lo cierto es que se trataba de un arma impresionante. A diferencia de su antecesor el V-1 (un misil de crucero, guiado y con alas, y más parecido a un avión no tripulado), el V-2 fue el primer misil balístico de la historia. Estos aparatos son guiados únicamente durante la fase inicial del vuelo, y llevados a una altura muy elevada desde la que trazan una órbita hasta que impactan en su objetivo. La trayectoria queda definida por tanto en el momento del lanzamiento, y todo se reduce a un ‘apunten-disparen-fuego’. Como una bala, vaya.

En el caso del V-2, la máxima altitud estaba entre los 85 y los 90 km (¡todo un récord para la época!) y ello le permitía trasladar su ojiva de casi una tonelada a distancias de hasta 320 km. ¡Más que suficiente para alcanzar Londres desde la cosa francesa!

El padre de la criatura

La cabecita pensante responsable del supositorio este fue Wernher von Braun. Este ingeniero alemán literalmente lo flipaba con todo lo relacionado con los vuelos espaciales, de manera que se alistó en el ejército alemán con el propósito de construir sus propios cohetes. Dicho y hecho: consiguió su sueño y el V-2, con su propulsión a base de alcohol y oxígeno líquido, se convirtió en el primer antepasado conocido de los modernos cohetes espaciales.

Os dejo aquí este vídeo donde se comentan, en castellano, algunos detalles sobre este letal invento. Para quien esté interesado, sepa inglés y tenga algo de tiempo libre, aquí dejo también los enlaces a otro par de vídeos: vídeo 1 (en dos partes), vídeo 2.

Muchos expertos coinciden en que, de haberse dado más prisa el ejército alemán en desarrollar y poner en marcha el V-2, tal vez los nazis habrían ganado la guerra. Al final del conflicto, más de 2.500 de estos aparatos habían sido lanzados contra Londres, Amberes y otros objetivos. Cito de Wikipedia:

Desde el 8 de septiembre de 1944 al 27 de marzo de 1945 (en que cayó la última V-2 sobre Inglaterra) fueron lanzadas contra territorio aliado unas 4.320 V-2; de ellas, más de 1.400 se dirigieron contra Inglaterra, de las cuales 1.054 alcanzaron su objetivo y las restantes explotaron en algún punto a lo largo de su trayectoria, o bien se cometieron gruesos errores de dirección. […] La producción total de V-2 superó las 10.000 unidades antes de que la guerra acabase.

El día del perdón

Se estima que el V-2 causó la muerte de unas 7.250 personas (civiles y militares). Esta cifra casi parece pequeña si se compara con las 20.000 personas que murieron en la fábrica subterránea de Mittelwerk donde, aprovechando una antigua mina de yeso, se producían los cohetes. Se trataba de prisioneros procedentes de Mittelbau-Dora, el campo de concentración nazi que suministró la mano de obra gratuita que era obligada a fabricar tan monstruoso aparato. También fabricaban allí el V-1.

A comienzos de 1945 von Braun ya se olía que su bando tenía pocas posibilidades de ganar la guerra (y mira que él había currado por la victoria). Como a él los objetivos nazis le importaban más bien poco, y lo que de verdad le gustaba era la exploración espacial, comenzó a preparar su cambio de chaqueta. Los americanos, encantados de rescatar a todas las mentes pensantes que habían sido atrapadas por el lado tenebroso de la fuerza, acogieron al creador del V-2 dentro de la Operación Paperclip.

Y así fue cómo el padre del V-2 terminó trabajando para la NASA y convirtiéndose el el principal diseñador del cohete Saturno V, encargado en 1969 de lanzar al espacio a la tripulación del Apolo 11, y responsable en gran parte de que Neil A. Armstrong pudiera decir aquello de…

Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad.

Y, desde luego, un salto de trampolín para von Braun. Y es que el tío pudo aún disfrutar de ese momento, puesto que no moriría hasta junio de 1977 a causa del cáncer.

Resulta curioso que exactamente 30 años después del lanzamiento del primer cohete V-2, se produjera otro perdón memorable; tal vez el más famoso de la historia de Estados Unidos. El 8 de septiembre de 1974 el presidente Gerald Ford concedía el indulto a su antecesor, Richard Nixon, perdonándole todas las cosas malísimas que había hecho durante su mandato, y que habían dado lugar al escándalo del Watergate.

Wernher von Braun y Richard Nixon. Cada uno en su estilo… con cara de no haber roto nunca un plato.

Así que hoy se cumplen 64 años de una gran culpa, 34 de un gran indulto, y todo ello nos hace pensar lo extraña que es la justicia, y el curioso comportamiento que tiene en ocasiones con los inteligentes y los poderosos. ¿La justicia es ciega? No, es más bien maleable.

Me inclino a pensar que, tal vez, el mundo sería un lugar mejor si la gente como von Braun se dedicara hacer maquetas de papel del V-2, que una vez terminadas quedan la mar de chulas, y no hacen pupa.

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3 Comments

  1. Juan Aguarón de Blas

    El que von Braun se dedicase a hacer los misiles en papel no cambiaría sus creencias, porque mira lo que hay en la pared en una de las fotos del foro que pones en el último vínculo: una esvástica…

  2. Luis

    Vi la foto a la cual te refieres Juan, y creo que está puesta simplemente para ‘ambientar’ la fotografía, del mismo modo que el tío que ha montado el recortable ambienta el proceso con comentarios y texto sobre la historia del aparato. No se desprende ningún tipo de ideología nazi de sus comentarios… si no no le hubiera en lazado 😉

  3. Juan Aguarón de Blas

    Lo sé :-)Y, además, está bien ambientado.

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