Luis Pedraza

Web y Blog personal

Mamoru: el robot de la soledad

La Universidad de Tokio, en colaboración con Fujitsu Laboratories Ltd ha creado un robot pequeño, aséptico, grimoso; tan duro por fuera que se diría todo de titanio. Que, por supuesto, no tiene alma. Se llama Mamoru, y servirá de ayuda para los más viejos. Para esos que olvidan dónde han dejado las gafas, o a qué hora tienen que tomar su medicación. Mira la pinta que tiene leyendo más…

mamoru_peque

Servirá, en definitiva, para los que están solos. Para los que después de una vida de duro trabajo (a la japonesa), no tienen a nadie a su lado que se preocupe por cómo están, o por si necesitan algo. Para aquellos que han perdido o nunca tuvieron quien les preguntara: «Abuelo, ¿te has tomado la medicina?».

Una de las razones fundamentales por las cuales la robótica de servicio está tan desarrollada en Japón es precisamente la gente vieja. Japón envejece, y no hay jóvenes con tiempo para poder cuidarles adecuadamente. Ante este problema, se impone la necesidad de disponer de máquinas que les asistan, les vigilen, les hagan compañía y… con el tiempo, hasta que les limpien el culo. De su gran necesidad han hecho su mayor fortaleza: un desarrollo en robótica e inteligencia artificial que, junto con el adecuado apoyo de las administraciones (económico y organizativo) les ha encumbrado a lo más alto del desarrollo tecnológico mundial.

Yo me resisto a llamar a este tipo de bichos ‘robot’. Mamoru apenas se mueve. Las posibilidades de programarlo para realizar diferentes tareas es limitada, y su inteligencia relativa. Dispone de dos cámaras que monitorizan el estado del viejo y dónde deja las cosas, y una gran memoria (que ya pillara su dueño) para recordar los colores de las pastillas que le toca tomar a las 8. Lo que hace Mamoru, bien podría hacerlo un simple PC conectado a un par de cámaras. Pero al darle esta apariencia ‘antropomórfica’ (por decir algo), mezcla genética aberrante de Shinnosuke y su perro Shin chan, parece que la cosa es menos cosa, y puede pasar a formar parte de esa unidad cada vez más difícil de encontrar a la que llamamos familia.

Por supuesto, y a pesar de todo, el nacimiento de Mamoru es una gran noticia, y muchos viejos de todo el mundo se tienen que alegrar por ello. Yo también lo hago. Algún día me vendrá muy bien tener cerca uno… y espero que para entonces ya sepa hablar castellano (y que a mí no se me haya olvidado).

Podéis encontrar más información y algún vídeo en versión original japonesa aquí, y la ‘traducción’ cortesía de Google en este otro enlace.

Previous

La brocha alucinante del MIT

Next

La Manzana en la manzana

1 Comment

  1. rosanalpz

    Tiene una pinta rareta el tal Mamoru; se da un aire a Casper el fantasma. Cantidad de batallitas del abuelo que tendrá que escuchar (o no).

Deja un comentario

Powered by WordPress & Theme by Anders Norén